
Es complicado y complejo asimilar que nada es para siempre...
Hoy (lluvioso) terminó un curso que inicié hace algunos meses en el Centro de Idiomas (FyL, UANL), y no acabó como se tenía planeado, o como yo hubiese deseado. Ni alguna "pequeña" convivencia, ni algún alusivo discurso, nada, y lo más trascendente, es que tal vez varios de nosotros no volvamos a tener contacto.
Un final sin despedida. La vida tiende a ser así. Hoy me encuentro redactando lo que ustedes leen, no sé si mañana seguiré la rutina. El día de hoy asistí a casa de una amiga (a la cual aprecio bastante), para compartir novedades y estar al tanto de su salud. Un familiar suyo justo había dejado de existir en medio del gran conflicto de mi compañera. Después de un buen rato de intercambiar ideas, vino lo inevitable: el adiós. En verdad que se puede jugar con la ausencia de alguien, sí, pero a final de cuentas, deja un vacío que ningún otro ser humano podría ocupar.
Nostálgicamente nos despedimos. Parecían las últimas palabras que algún ser humano apetecería pronunciar...
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